1. Dundrod es una pista brutal. Tiene el promedio de velocidad más alto de todas las carreras de motos que se disputan en el mundo. Es rápido y continuo, tienes que estar muy centrado en las curvas o no podrás ganar. No hay tramos en los que pases de sexta a primera por culpa de una chicane o algo parecido, es endiabladamente rápido.

2. Llego un miércoles y el sábado noche estoy de vuelta, no paso dos semanas fuera de casa como ocurre en el TT.

3. He ganado muchas carreras ahí: cuatro en un día en 2006, donde fui el primero en realizar una vuelta a 130mph de media en la historia del circuito. También gané tres carreras en el 2013.

4. No quiero sonar arrogante, pero cuando está en su sitio creo que puedo ganar a cualquiera ahí. Normalmente, cuando todo sale bien, me pongo al frente y nadie puede seguirme, pero en 2014, Anstey me plantó cara. Las dos carreras de Superbike fueron una batalla. Estábamos concentrados, él gano una y yo la otra.

5. Me gusta el público. Son como los espectadores del nacional irlandés, unos verdaderos aficionados: ¿quien diablos quiere ir a Dundrod? Siempre llueve y hace mal tiempo, así que solo vienen los más fanáticos, saben que verán buenas carreras.